Pascale Pratte
Pascale Pratte descubrió su pasión por el dibujo en la infancia, cuando, con tan solo diez años, instaló un pequeño quiosco en el Viejo Montreal para dibujar los rostros de los transeúntes. Tras estudiar diseño gráfico y arte digital, sintió la necesidad de regresar a una forma de creación más instintiva y cambió la pantalla por el pincel, una decisión crucial que marcó el inicio de su trayectoria en el mundo del arte. Su obra, que ahora se exhibe en Canadá, Estados Unidos y Europa, explora el poder de la observación y la fragilidad humana.
En su serie «Corazón de ceniza », Pascale Pratte crea retratos en blanco y negro de una intensidad sobrecogedora. Desprovista del color, va directo al meollo de la cuestión: son los contrastes, las sombras y la luz los que narran la historia. La pintura al óleo se convierte para ella en un lenguaje de carne y emoción, mientras que el polvo de carboncillo, como un velo de ceniza, evoca la belleza efímera de la vida. Fascinada por las miradas, busca en cada lienzo esa conexión silenciosa donde el alma parece respirar. Sus obras, sensibles y auténticas, revelan la humanidad que todos llevamos en la mirada.